Valparaíso hundido para arriba

Tal vez sea el verso más acertado de la poesía chilena, y si de mí dependiera le daría el Nobel a Nicanor aunque no hubiera escrito más que ese verso…

Pensar Valparaíso es un ejercicio que nos acerca permanentemente a la poesía y sin duda que, si de los poetas dependiera, este   puerto podría crecer y desarrollarse sin perder el encanto inexplicable que lo hace seducir viajantes y echar el ancla en el alma de sus habitantes dondequiera en el mundo que ellos vivan. Porque la condición de porteño cuesta adquirirla, pero una vez que entra en la sangre es compañera de toda la vida, no se puede dejar sin que nos falte.
Desgraciadamente los espacios urbanos,  en particular este puerto, están en los pensamientos y los apetitos no sólo de los poetas, no solo del habitante que encadenó las calles ni de la lluvia que destiñó las escaleras, los espacios que habitamos y el habitar mismo que ejercemos casi sin darnos cuenta, como respiramos, son para algunos meras oportunidades de negocios, ocasión para la generación de ganancias.

El dinero no tiene patria, reza un viejo dicho…   tampoco tiene paisaje, horizonte ni brumas, entiende de amores sólo para comerciar con sus subproductos, sabe de nostalgias sólo para explotar su comercio, y ni siquiera el comercio o la industria del siglo XXI tienen la dosis de humanidad que le daba el ojo del patrón, a la sombra de quién engordaba el caballo, el patrón de hoy no tiene rostro ni hay posibilidades de negociar con él el propio trabajo, la calidad de la propia vivienda, las deficiencias del servicio…

Así  Valparaíso,  a su poesía y a sus fantasmas, al descuido de sus calles, a la superpoblación de perros vagos, a su endémica pobreza, ha agregado la presencia misteriosa de un poder sin rostro, la especulación inmobiliaria, el negocio del retail, etc… la ciudad comienza a ser ocupada y dominada por un poder anónimo que arrasa con la identidad, el patrimonio, el modo de vida, los sueños y la voluntad de sus habitantes,  y como la crisis mundial, pareciera que es una fatalidad, que las cosas deben ser así por extraños designios sobrenaturales.

Es a esto que tenemos que rebelarnos, es a esta fatalidad que debemos hacer frente…   Valparaíso, como Chile, como el Mundo dependen de nosotros, de nuestras acciones y omisiones; desde una Junta de Vecinos, un Club Deportivo, una organización estudiantil, un Centro de Padres y desde luego en el Municipio, están los espacios de la organización, la acción y la resistencia.

Es hora de slir del letargo y la sumisión, el mundo es testigo del estrepitoso y escandaloso fin de las mentiras especulativas de los ultraliberales, la salida y la respuesta está cerca de cada uno de nosotros, barrios, ciudades regiones, paises a escala humana, ciudadanos organizados activos y militantes…  no comeremos dinero, no respiraremos dinero, no bebermos dinero…  Valparaíso es posible y desde aquí a las estrellas!!!

This entry was posted in Ciudad. Bookmark the permalink.

One Response to Valparaíso hundido para arriba

  1. Fernando Morales M. says:

    Este es un tema que puede ser tergiversado en dos esferas. Primero, la que relata usted, acerca de la pérdida de nuestra identidad ciudadana, de la agresión que sufriría Valparaíso como ente cultural o patrimonial, pero usted mismo da a relucir acerca de las carencias nefastas de nuestro amado puerto, sí, un puerto de desesperanza, de tristeza, de suciedad y de hambre. Desgraciadamente, los porteños no pueden vivir de la poesía, de las palabras bellas y célebres como las de usted acerca de las bondades culturales de Valparaíso. La ciudad necesita capitales de inversión, que tampoco es algo negativo, por el contrario, se necesita a alguien que crea en esta ciudad para brindar más trabajo y más modernidad, pero sin alterar el encanto de nuestra ciudad.
    He tenido la oportunidad, al igual que usted, de recorrer otras ciudades del mundo, y he podido comprobar como comparten lo moderno y lo clásico, ciudades tales como París, Roma o Buenos Aires, y ninguna de estas ciudades ha perdido su originalidad. ¿Por qué no hacer lo mismo con Valparaíso?
    No es malo invertir señor Coulón, usted mismo lo ha hecho con su restaurant “Puerto Escondido”, y me imagino que le ha ido bastante bien.

    Un abrazo….

    Fernando Morales M.

Leave a Reply